Inspirada en la serenidad de los amuletos tibetanos, esta pulsera acompaña como un símbolo de equilibrio y conexión interior. Las perlas, son asociadas con pureza, calma y transformación, evocan la belleza de aquello que se forma con tiempo, paciencia y profundidad. Una pieza creada para llevar cerca una intención de claridad y armonía.
- Piel natural de canguro
- 15 perlas japonesas 8-10mm
- Ajustable