Inspirada en la isla de Zannone, esta pieza evoca la serenidad del Mediterráneo. Las perlas blancas y negras evocan calma, profundidad e intuición. El símbolo omega, centro de la composición, representa continuidad, fuerza interior y el ciclo que siempre se renueva. Al llevarla, se convierte en un recordatorio de equilibrio y permanencia.
- Gargantilla en baño de rodio
- Diseño ajustable
- Cadena de eslabones
- Piedras facetadas de 5mm