La textura de la piel trenzada evoca la arena moldeada por las olas, mientras la perla solitaria refleja la pureza serena del océano. Una pieza que nace de la inspiración de las costas mexicanas, celebrando la belleza simple y la fuerza artesanal.
- Gargantilla en baño de rodio
- Trenza de 4 hilos en piel de borrego
- Perla tahitiana 8-10 mm
- Broche de botón