Inspirada en la simetría del número ocho y en el símbolo del infinito, esta pieza representa la transición entre el cielo y la tierra. Su forma evoca continuidad, equilibrio y la conexión entre fuerzas opuestas que se encuentran en armonía.
- Rondel de Piedra 4mm
- Rondanas en baño de rodio
- Placa Octagonal con insignia Corso en baño de rodio
- Hilo de seda
- Broche ajustable